27 noviembre 2012

En rosa y azul

Ese patriota llamado Julito. La noticia ha conmovido los mismísimos cimientos de la sede del PP: Julio Iglesias va a invertir doce millones de dólares en un negocio de turismo en las Islas de la Bahía, en el Caribe hondureño. 

Se ha asociado con el diseñador dominicano Oscar de la Renta y el empresario local Alberto Jackson . En Génova, todavía recuerdan la gira del cantante apoyando a José María Aznar , a quien quiere tanto -hay amores que matan- y que a punto estuvo de cargarse la campaña de los PP.

Nunca olvidaré aquel beso que le dio en Valencia cual si fuera padrino de la Cosa Nostra. Pero lo que al contribuyente español le molesta es la lección de patriotismo que Julito da cada vez que viene a actuar, que se lo lleve calentito sin dejar ni una peseta en su Galicia a la que con tanta morriña canta. Sus promotores alegan que ya paga impuestos. 

No diría tanto. Simplemente es el IRPF que a todos nos retienen. Julio no hace declaración de renta ni en España ni en América. Su residencia está presuntamente en un paraíso fiscal, creo que en Las Bahamas. Ahora dice que se va a construir una mansión en la Marbella de Gil y Gil que, a lo mejor, hasta se la regala. Sería lo primero que tendría porque ni un ladrillo que llamar suyo tiene en España, en contra de los consejos de su incondicional Ansón para que invierta aquí. En España sólo ha tenido un piso en San Francisco de Sales y un chalecito hortera en Torremolinos. Se lo quedó y vendió la niña Isabel. Cuando viene a dar lecciones de patriotismo reside en hotel. ¡Viva Aznar, viva el PP!

Etiquetas Anís del Mono. Primero fue Luis Roldán . Luego, Manolo Prado y Colón de Carvajal . Más tarde, Jaime Marichalar . Ahora dicen que hasta la mismísima Mónica Ridruejo , directora general del Ente público que es Radio y Televisión. Se rumorea que no es ni licenciada en Económicas ni máster en Economía. A lo más, Bachelor Degree... Debía ser obligatorio, cuando se accede a un cargo público, presentar documentados los títulos de estudios, si los hubiere, que tan alegremente se airean en los currículum el día del nombramiento. Así se evitaría la vergüenza de reconocer que los arriba mencionados, y otros muchos que yo me sé, en vez de títulos universitarios lo más que tienen es «una etiqueta de Anís del Mono», que diría Chiquito de la Calzada .

Novias embarazadas, de moda. Al menos ha habido un padre, Antonio Morales «Junior» , que ante el embarazo de su bellísima hija Carmen -el novio se llama Oscar Martín Lozano -, ha puesto las cosas en su sitio: «Preferiríamos que las cosas hubieran transcurrido de una manera normal. Y lo normal es casarse primero y que después vengan los hijos». 

Porque por muy hija que ella sea, de él y de Rocío Durcal , no se puede elevar a la categoría de normal lo que normal no es. Aunque embarazada se casara Rociíto, que parece haber creado moda, y embarazada esté Rosarillo . Y una vez dicho esto «todos felices porque los novios felices están». En esto los tiempos sí que han cambiado. Antes ante un embarazo así urgía casarse. Ahora, Carmen y Oscar van a retrasar la boda porque no quieren una cosa deprisa y corriendo.

Franco con la mano. Felipe a pie. Según contó José María Aznar al director de este periódico, Pedro J. Ramírez , lo más tremendo que descubrió cuando tomó posesión de su despacho en La Moncloa fue «un timbre de pie situado donde solía sentarse González y que permitía llamar al servicio sin que el interlocutor lo advirtiera». 

Recuerdo al estimado presidente y al querido director «y sin embargo, amigo», que se trata de una herencia de Franco con una variante: Felipe lo tenía al alcance del pie. El general, al de la mano parkinsoniana, bajo el brazo derecho de la butaca en la que tomaba asiento a contraluz frente a su interlocutor «que al sentarse sentía una sensación extraña», según recuerda el embajador Luis Guillermo Perinat , en el capítulo «En el ocaso del caudillaje», de su delicioso libro Recuerdos de una vida itinerante. El general quedaba en la sombra. ¿Hacía lo mismo F.G.?

Un snob con pajarita, no sólo se ha sentido aludido por lo que publiqué la semana pasada, sino que, incluso, ha amenazado con querellarse. No sabía que él, precisamente él, también fuera mariquita. - Una dama que presume de conocerle muy bien, porque de ella, él está enamorado, dice que no es un ladrón. Simplemente, un pobre hombre. ¿Quién es ella, que es marquesa? ¿Quién es él que ni tan siquiera es conde?

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