12 julio 2012

Lanzan satélites de bajo coste

Con su uniforme habitual -pantalones vaqueros y camisa blanca- Sir Richard Branson descendió en helicóptero hasta la feria aeronáutica de Farnborough, posó junto a la desafiante réplica del SpaceShip Two y se sacó de la manga un anuncio que aspira a derribar la última frontera entre la industria aeronáutica y la espacial. Con ustedes, el LauncherOne... 

«La meta de Virgin Galactic es revolucionar el modo en que viajamos al espacio», declaró Branson, que anticipó su intención de abrir en persona la nueva era de los vuelos suborbitales en 2013 con el primer vuelo comercial del SpaceShip Two. «Ahora, con el LauncherOne, lo que queremos es bajar los precios de los lanzamientos de satélites para hacerlos asequibles a los innovadores, a las empresas, a las instituciones y a las agencias espaciales». 

Con el LaucherOne, el multimillonario y fundador de Virgin hace una apuesta firme por los lanzamientos low cost. El nuevo vehículo de carga, con capacidad para transportar 225 kilos, pondrá en órbita los satélites propulsados por su propio cohete y usando como base la nave nodriza WhiteKnightTwo, también conocida como Eva (en honor a la madre de Branson, que estuvo en primera fila durante la presentación). 
La técnica es básicamente la misma que emplea el Orbital Pegasus System, usado últimamente por la NASA. En vez de ser propulsados desde Cabo Cañaveral con un cohete convencional, los satélites viajan en una avión comercial modificado y son lanzados a 12.000 metros de altura. La principal novedad que aporta Richard Branson es sin embargo el bajo coste. Los lanzamientos comerciales, previstos para el año 2016, costarán menos de ocho millones de euros. Tres compañías especializadas en el boyante sector de los microsatélites (Skybox, GeoOptics y Spacelight) han firmado ya un acuerdo con Virgin Galactic. La cuarta empresa interesada en el LauncherOne, Planetary Resources, aspira nada menos que a la explotación minera de los asteroides. 

«El espacio es un territorio virgen», declaró ayer Branson en la presentación de la nueva aventura bajo la carpa de Farnborough, la mayor feria aeronáutica del mundo. «Estoy convencido de que el acceso al espacio será el componente necesario para un mejor futuro. La nueva generación de satélites ayudará a entender mejor el planeta y el cambio climático, y será también vital para cuestiones como la seguridad o la ayuda en desastres naturales». 
Tom Ingersoll, al frente de Skybox, que ha invertido 75 millones de euros en un proyecto para escanear el planeta en alta resolución, aseguró que la iniciativa de Virgin Galactic será «un gran paso para la industria de los pequeños satélites» y servirá para «hacer asequible al gran público un amplio espectro de imágenes e información sobre el espacio». 

En presencia de algunos de los 590 futuros astronautas que han reservado plaza en los vuelos suborbitales del SpaceShipTwo (incluidos los españoles Ana Bru y Ramón Segarra), Branson afirmó que el LauncherOne aspira a revolucionar la noción del lanzamiento de satélites. 

Los primeros vuelos con turistas espaciales llegarán en cualquier caso primero. El propio Branson reiteró su esperanza de ocupar con su familia las seis primeras plazas del lanzamiento inaugural en 2013, aunque no puso la mano en el fuego por la fecha. Lo que sí parece seguro de momento es que el SpaceShipTwo -que hasta la fecha se ha limitado a planear- estará listo para incorporar el cohete de propulsión en diciembre de este año, cuando empezarán previsiblemente las pruebas de vuelo. 

David Mackay, piloto jefe de Virgin Galactic, con 16 años de experiencia en el Ejército del Aire norteamericano, espera ansioso ese momento... «Los pilotos tendremos una gran libertad para manejar la nave y fijar o alterar su trayectoria». «Las pruebas irán marcando finalmente el calendario, aunque lo primero es la seguridad. El momento se acerca», asegura Mackay.

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