24 diciembre 2011

Nochebuena al curry.

Mientras todo el mundo occidental para por completo sus actividades estos días para celebrar junto a sus familias las fiestas de la Navidad, un grupo de locos de la vela seguirá compitiendo en pleno océano Índico por llevarse el triunfo en la segunda etapa de la Volvo Ocean Race.

Este es uno de los mayores precios que tienen que pagar a nivel humano los regatistas vueltamundistas por dedicarse en cuerpo y alma a su profesión. En muchos casos, hace ya tiempo que se les ha hecho callo en este sentido, pero aún así no pueden evitar un punto de nostalgia al hablar de estos asuntos.

MARCA hizo ayer un sondeo entre los regatistas del Team Telefónica para pulsar cómo estaba su estado de ánimo. Y, pese a que la profesionalidad es el denominador común de sus reflexiones, es inevitable detectar un punto de nostalgia.

Jordi Calafat, uno de los veteranos a bordo, se mostraba tan realista como divertido. "Son unas fiestas entrañables y para estar en familia, no para estar haciendo el pingüino por aquí. Pero la regata es así, ya lo sabíamos, y suerte que no vamos hasta Abu Dabi, porque sino incluso haríamos las uvas, que no tenemos uvas, lo haríamos con conguitos, pero bueno. Lo dicho, creo que son fiestas para estar en familia, no para estar trabajando", apuntaba tras acabar una guardia.

Otros dos que están más que acostumbrados a pasar la Nochebuena navegando son Íker Martínez y Xabi Fernández. Al patrón la historia le suena bastante: "Pues esto es más de lo mismo, porque la anterior la pasamos en Barcelona antes de la regata; la anterior no sé si en la India; la anterior creo que en Australia… Bufff... ya son muchas fuera de casa, esta es una más. Da un poco de pena porque me gusta estar en casa con toda la familia, pero bueno, es lo que hay, por lo menos las pasamos navegando, que es lo que nos gusta hacer".

Por su parte, Xabi echa de menos no poder compartirla con sus hijos. "Por un lado da un poquito de pena y por el otro lado pues ya es un poco lo que hay. La verdad es que con el trabajo que tenemos siempre toca en Navidad; creo que ésta es la quinta o sexta vez consecutiva que no estamos en casa por una cosa o por otra. Normalmente es verano en el hemisferio Sur y nos toca estar navegando por ahí, así que digo yo que estamos un poco acostumbrados, pero la verdad es que da un poco de pena y sobre todo por los niños, que empieza a ser cada vez más divertido. Pero bueno, ahora toca estar fuera", dice.

En el otro lado de la balanza está el tripulante de comunicación, Diego Fructuoso, que nunca ha vivido esta sensación. "Yo nunca he pasado la Nochebuena ni Año Nuevo fuera de casa, va a ser la primera vez. He competido muchas veces en las regatas que hay de vela olímpica en las que pasas justo el periodo de en medio, pero nunca he estado la Nochebuena o el Año Nuevo fuera de casa. Va a ser una experiencia diferente, pero creo que merece la pena por cumplir un sueño. Me haría mucha ilusión estar con mi familia, pero sé que ellos van a estar pensando en mí, porque yo pienso en ellos. Lo importante ahora es hacerlo lo mejor posible para que se sientan muy orgullosos de nosotros, así que nada, un beso enorme para todos ellos", dice el cartagenero.

Otro que no está muy acostumbrando es el brasileño Joca Signorini. "Quedan dos días para Navidad y aquí estamos pasando los Doldrums. Acabo de comentarles a los chicos de mi guardia que ésta es la segunda vez que paso las Navidades navegando. No es muy agradable porque no es el mejor momento del año para estar lejos de la familia ni de la gente que quieres pero así es la vida. Espero que Papá Noel nos de un buen regalo de Navidad en los Doldrums. ¡Feliz Natal y God Jul!", relata.

El de ayer fue un día también muy especial para Ñeti Cuervas Mons, que cumplía treinta años. "Aquí dicen que ya he dejado de ser un cachorro", contaba tras alejarse un rato del bombero lechero, el nombre que le dan al mar cuando las condiciones son duras y los rociones convierten la navegación casi en un ejercicio de buceo.

En el plano deportivo, el Groupama de Franck Cammas sigue completando una etapa excelente y, tras tomar las mejores decisiones de la flota, parece destinado a lograr la victoria en el punto A, la zona secreta donde un carguero recogerá a la flota para evitar la zona de piratas.

Puma, Telefónica, Camper y Abu Dabi, por este orden, andan persiguiendo a los franceses a una distancia en torno a las cien millas, mientras el Sanya ha vuelto a protagonizar la gran decepción de la etapa.

El equipo chino, que ya tuvo que abandonar la primera etapa por una deslaminación en el casco, rompió un parte fundamental del mástil y se ha visto obligado a abandonar la etapa. El patrón Mike Sanderson ya ha dicho que van a renunciar a disputar esta etapa y ni siquiera van a desplazarse hasta Abu Dabi, por lo que retomarán la competición en el segundo tramo de la tercera etapa, que va desde el punto A hasta Sanya, sede de su patrocinador.

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