02 mayo 2013

El destino lo rigen dos espadas

A pesar de que en los últimos tiempos ciertos géneros andan un tanto estancados, la mayoría de los juegos de lucha han sabido mantenerse a un gran nivel, como es el caso de este SoulCalibur V. Project Soul ha buscado pulir aquellos pequeños defectos que se le achacaban a su predecesor, entre otros, el poco sólido modo historia.

En SC V la base no ha cambiado; nos encontramos ante un título en el que las luchas uno contra uno son las protagonistas, pero siempre acompañadas de armas blancas de todo tipo y calibre. Además, continúa manteniendo esa accesibilidad que le caracteriza, pero sin perder una pizca de profundidad.

Argumentalmente, la historia sucede 17 años después de la entrega anterior. La trama gira en torno a dos hermanos, Patroklos y Pyrrha, hijos de Sophitia. Los manejaremos con más frecuencia que a otros luchadores; una decisión del estudio que puede que a más de uno no le guste, pero que consigue dotar de una mayor continuidad al argumento.

El número de luchadores seleccionables es menor que en la anterior entrega. Se han centrado en la renovación del plantel, con la excelente incorporación de personajes como Ezio Auditore de Assassin's Creed, pero manteniendo ciertos luchadores ya tradicionales para no perder la esencia de la saga. En el tema de los controles poco hay que reseñar. Como es habitual en la franquicia, se utilizan los cuatros botones principales para protegerse, dar patadas, cortar con el arma vertical y horizontalmente, junto al joystick izquierdo para dar dirección a nuestro personaje. Puede parecer demasiado simple, sin embargo, son numerosos los combos y golpes especiales que podemos realizar con estos controles.

En cuanto a los modos de juego, cuenta con los ya conocidos historia, arcade, entrenamiento, versus y combates rápidos aleatorios. Gráficamente poco se le puede objetar. Aunque no ofrece un resultado excesivamente destacado respecto a su predecesor, el diseño y la interactividad de personajes y escenarios son de una gran factura.

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