26 septiembre 2014

Ana García Obregón es una gallina que hace buen caldo

Nadie en su sano juicio puede tomarse en serio los love stories de personajes como Óscar Lozano o Ana García Obregón, que están eternamente enamorados y suelen cambiar de gran amor con cierta frecuencia. Ellos, y otros héroes de la prensa de peluquería de barrio, saben que la mejor forma de permanecer eternamente en el candelabro de la Mazagatos, es que publiquen una fotografía suya, generalmente borrosa, dándose un beso de tornillo con algún desconocido/a, por lo menos una vez al mes.

El amor vende, sin duda alguna, «Todo el mundo ama a un amante» dice una canción de los años 50 que cantó, incluso, en un inglés muy aceptable, por cierto, Sacha Distel. Los love stories se llevan, son la gran tendencia primavera-verano 2003 y han empezado a hacer su aparición nada tímida en la prensa rosa. Esta semana tenemos dos que nos han apasionado, pues está clarísimo que no son del tipo Lozano-García.

El primero destila aire de glamour internacional. Tiene por marco la hípica, territorio glam por excelencia, en el que destacan Infantas de España, princesas jordanas, retoños de la casa de Alba, ricas herederas del tipo Athina Roussel o bellezas monegascas como Carlota Casiraghi. Se trata de un supuesto romance entre el jinete Pepe Bono, hijo del presidente de la Comunidad de Castilla-La Mancha y la equestrienne Marta, hija del dueño de Zara, el magnate Amancio Ortega. No me negarán que, de ser verdad, deja todos los demás stories en la sombra.

Todos menos uno, el segundo. Los paparazzi con su tacto habitual han fotografiado a la recientemente separada Terelu Campos, entrando y saliendo de un restaurante con el periodista deportivo José Manuel Pipi Estrada. Nos cuenta un semanario peluqueril que se trató de una romántica cena, pero las fotos borrosas no podrían ser más castas. Por cierto, lo que sí revela el reportaje es que la televisiva tiene unas espléndidas piernas que, desgraciadamente, suelen estar escondidas bajo una mesa cuando presenta su programa.

Y otro romance de los de verdad que marcha viento en popa es el de Inés Ballester y Juan Ruiz de Gauna, que pasaron un romántico fin de semana en Vitoria, donde la gran televisiva iba a recoger un premio.

Pero el desamor también vende, y la prensa se ceba esta semana con la separación del jugador del Real Madrid, José María Gutiérrez, Guti y su mujer, la ex presentadora Arancha de Benito, que se casaron, recordarán ustedes, en 1999. La ruptura de esta pareja tan rubia y perfecta con dos niños pequeños, ha dejado consternado a más de uno/a. Mi asistenta, la señora Danvers, preocupada con la delgadez de Arancha, no para de encenderle velas votivas a San Expedito en la iglesia de San José de la calle de Alcalá, para ver si el santo obra un milagro y se reconcilian.

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