14 junio 2014

Contra el sexismo en los vídeojuegos

La versión para PC del 'Grand Theft Auto: San Andreas' traía sorpresas. Su alto contenido sexual -se pueden contratar los servicios de prostitutas y después asesinarlas- ha escandalizado a la elite política norteamericana, con Hillary Clinton a la cabeza, que ha logrado su retirada del mercado.

Acelerar o ralentizar el ritmo del coito con un sólo click de ratón; contratar los servicios de una prostituta, fornicar con ella en un descampado y, si quedan ganas, golpearle en la cabeza con un bate de béisbol. Por supuesto, existe la opción -las posibilidades de la informática son infinitas- de robarle todo su dinero a pie de cuneta.

La última sensación en videojuegos, el Grand Theft Auto: San Andreas, promete emociones así de refrescantes, hiper-realismo puro, sin moverse del sofá. O prometía, porque su fabricante californiano, Rockstar Games, se ha visto obligado a detener su producción ante el aguacero de denuncias.

Todo empezó tras una modificación del juego en su versión para PC. Estos cambios ampliaban la partida, permitiendo a los jugadores adquirir poderes especiales o crear situaciones «más interesantes».En definitiva, abriendo el juego a todo tipo de guarrerías virtuales.La cambui en cuestión se denomina Hot Coffee, ya que el protagonista del videojuego es invitado a un café caliente como preámbulo a las escenas sexuales en cuestión.

Arrastrada por el oleaje de valores familiares que golpea las conciencias norteamericanas, la senadora por Nueva York, Hillary Clinton, fue la primera en poner el grito en el cielo. «El problema de los videojuegos explícitos está fuera de control», señaló la ex primera dama recientemente, después de descubrir las sopresas que escondía el videojuego -del que se han vendido seis millones de copias en todo el mundo-.

Hillary, sin embargo, no está sola en su cruzada contra el mal.Diversas asociaciones familiares y religiosas se han subido al tren del fervor puritano, y han orquestado una agresiva camapaña para fulminar Grand Theft Auto: San Andreas. Y lo han conseguido, al menos de momento.

Ante las presiones, que en las últimas semanas han alcanzado temperaturas muy elevadas, los fabricantes se han visto obligados a replantear su estrategia. De momento, se ha ordenado su retirada del mercado. Hasta ahora, el videojuego llevaba la etiqueta M -sólo para mayores de 17 años-. Ahora, los creadores de Grand Theft Auto deben eliminar los contenidos más explícitos, y sólo después de una rigurosa ITV cibernética podrá volver a los puntos de venta. Eso sí, con la clasificación AO -sólo para adultos-.

Como suele ocurrir en estos casos, la acción ha desencadenado la medida. Mejor dicho, cientos de miles de reacciones contra esta decisión. Internet, gran aliado de los consumidores de videojuegos, es estos días un potente trampolín en el que se vomitan, vía foros, todo tipo de exabruptos contra la cruzada de Hillary y sus socios. «Han puesto el grito en el cielo por las escenas sexuales», dice uno de los usuarios del videojuego. «Y ahora no podremos practicar sexo en el Grand Theft Auto, pero sí que estará permitido seguir atracando comercios a mano armada, masacrar a los clientes para que aflojen la pasta, robar coches, asesinar peatones impunemente, saltarme todas las normas de circulación, robar armas o hacer trabajitos para la mafia. Eso es mucho mejor». Ahí queda eso.

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