02 enero 2014

Al límite con el juego de Snow Board

Disfrutar de un descenso vertical sobre nieve polvo. Tan solo eso. Es lo que desea un amante del snow board. Dominar el invierno sobre una tabla, descender por la ladera con la imaginación como único límite.

Los apasionados de este deporte no necesitaban más incentivos, pero si los grandes campeones se alían con el gigante de la adrenalina, léase Red Bull, para filmar en 2011 The art of flight (con la última tecnología en HD y 3D), tal vez den el impulso definitivo a los indecisos.

Ver el freeride de Travis Rice y compañía carveando por las montañas más vírgenes y complicadas es puro espectáculo. La moda no es lo más importante, pero juega un gran papel en un hobby tan pintón como el snow. Desde que nació se asocia al colorido, a tonos chillones, a pinceladas no sólo sobre abrigos, cascos, pantalones -prenda monocroma por excelencia- o botas. También en tablas y fijaciones a juego. Aunque en esto, también hay líneas maestras. Y las marcas tienen mucho que decir en todo este juego.

Burton, cómo no, con décadas a sus espaldas -precursora junto a Sims, gran damnificada en la batalla comercial-. Y DC, Roxy, Thirty Two, Salomon, Rosignol... esponsorizadoras de estrellas de relumbrón y competiciones mundiales, en caracteres bien grandes.

En Thankyou Shops, Madrid, apuntan que se pueden apreciar dos tendencias muy claras esta temporada, con nuevas marcas que han irrumpido con fuerza en el mercado. La primera se asociaría con un estilo más casual, menos llamativo, de tonalidad suave, que podría llevarse por la calle sin problemas. La firma Westbeach sería una de sus puntas de lanza.

Por otro lado, existe una segunda vía más ligada a la tradición del snow, más rompedora, de impacto visual inmediato. En este sentido, Neff no se conforma con el material técnico y ofrece un catálogo repleto de complementos, como gorros y guantes.

En zonas costeras del norte puede que las grandes marcas asociadas al surf -Billabong, Rip Curl, Quicksilver...- tengan mayor incidencia. En las playas de Sopelana, Vizcaya, no se bajan de la tabla con el frío; sobre el agua o si se desplazan a la montaña.

En Bilbao, Gabriel Panera, gerente de Styling Surf, coincide en que este año despuntan los colores flúor, con marcas como Volcom y 686. Además, muestra un avance para la próxima temporada de nieve: «Se empiezan a ver más tonos tierra, marrones o granates, y también azul marino». Y más que en la indumentaria, donde ve una tendencia que poco a poco va teniendo más calado es en la práctica del split board. Esta modalidad se asocia más con el montañero de travesía, ya que asciendes como si fuera esquí de fondo -tablas separadas, una en cada pie- y desciendes dejando tras de ti estelas de nieve al girar -las dos tablas forman una sola superficie-.

Es una variante que requiere ampliar el equipo y aprender a montar y desmontar las fijaciones sin perder mucho tiempo. Los bastones son necesarios para la parte de travesía, así como una cubierta especial -skin- para las tablas.

Panera comenta que hubo un gran boom en el snow board hace unos siete años, que coincidió con el aumento del poder adquisitivo de muchos jóvenes con trabajos bien pagados: «Dame la tabla y fijaciones más caras», recuerda a muchos clientes en su tienda, y lo mismo con la ropa. Era una afición pasajera, «irrespetuosa en muchos aspectos», reconoce. Pero hoy el ambiente es más sano, sin más anhelo que el disfrute con este estilo de vida.

En las estaciones se pueden encontrar dos espacios diferenciados para practicar snow. En las pistas predominan los que empiezan a iniciarse, mientras que a medida que el nivel avanza se prefiere el concepto fuera de pista. Y en el snowpark se ven los trucos más espectaculares de freestyle, con cajones acorde con todos los niveles de aprendizaje.

En España, los fans del snow prefieren Formigal y Astún (Pirineos) y Sierra Nevada. Algunas estaciones más pequeñas, como Boí Taüll (Lérida), se están esforzando en tener un buen snowpark. Viajar a Andorra es la primera opción para salir del país, por cercanía. Y los Alpes, por supuesto.

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