19 agosto 2013

Estaba cantado que Forrest Gump se llevaría todos los Oscars

Estaba tan cantado como la lluvia de los Oscar sobre Forrest Gump: Glenn Close, catarina ella, se llevó de calle uno, dos, tres y hasta siete Tonys por su memorable, épica, elegante interpretación (todos los epítetos saben a poco) en Sunset Boulevard, el musical del año y tal vez de la década.

La protagonista de Atracción fatal y Las amistades peligrosas -quien además de presentar la ceremonia acompañada de los actores Gregory Hines y Nathan Lane, interpretó una escena de la comedia musical- venció en las tablas su pulso personal con su gran rival, la histriónica Kathleen Turner: ni un sólo Tony por su papelón en Indiscretions, que estaba nominada en once categorías.

El duelo particular entre las dos grandes divas, volcadas hacia el teatro por la pertinaz sequía de heroínas femeninas en el cine, marcó el clímax en la gran fiesta anual del teatro, celebrada en el corazón de Broadway.

Glenn Close, ataviada con traje escarlata y vistoso escote, se dejó en casa a su nuevo y discreto acompañante (el jefe de carpintería de Sunset Boulevard). Kathleen Turner, acompañada por sí misma, apareció con modelito vaporoso de encaje en plan años veinte.

Tan apabullante fue la doble presencia femenina que los hombres quedaron necesariamente relegados a un discretísimo segundo plano.

El primero en subir al podio fue el británico Ralph Fiennes, nazi depravado en La lista de Schindler y encantador de serpientes en Quiz Show, coronado como «príncipe» de Broadway en la piel de Hamlet.

A su sombra musical, Mathew Broderick, trece años después de su primer Tony por Brighton Beach Memoirs y aún imberbe. Broderick, custodiado por la descocada Sarah Jessica Parker, se llevó la palma como mejor actor de musical por How to Succeed in Business Without Really Trying (Cómo triunfar en los negocios sin intentarlo), el mayor éxito de Broadway en la recta final de la temporada.

Los Tony de este año destilaron un rancio sabor a otra época. Los dos grandes triunfadores de la noche, Sunset Boulevard (siete premios) y Show Boat (cinco) no son sino versiones de dos obras desempolvadas con medio siglo a sus espaldas. Con los cinco galardones obtenidos por Show Boat, esta obra ha acumulado un total de veinte Tonys desde su primer estreno hace unos 30 años. Sunset Boulevard, con música del aclamado Andrew Lloyd Webber, es un «remake» del clásico de Hollywood.

Después de cosechar un éxito sin precedentes en Los Angeles, la obra se encaramó a lo más alto de Broadway merced al carisma de Glenn Close. Aun sin ella en escena, los expertos pronostican que estamos tal vez ante el musical de la década, una de esas obras con vocación perenne, destinada a permanecer en cartelera hasta finales de siglo.

Show Boat, versión remozada de un musical estrenado en el año 1927, se quedó sin rivales en varios apartados gracias a su espectacular coreografía, firmada por Susan Stroman.

Otro «revival» con pretensiones, The Heiress (La heredera), conquistó también cuatro estatuillas. Así las cosas, la única obra de nuevo cuño que recogió cosecha -premiada como mejor obra no musical- fue Love! Valour! Compassion!, de Terence McNally, la comedia agridulce que indaga en la relación entre ocho homosexuales durante unas vacaciones estivales.

La gran derrotada de la noche fue la importación británica Indiscretions, inspirada en Les Parents terribles, de la obra Jean Cocteau, que igualó el récord de once nominaciones y sin embargo quedó huérfana de premios.

Kathleen Turner, alabada unánimemente por la crítica en el momento del estreno y abandonada a la hora de la verdad, intentó disimular mal que bien su disgusto: «Es evidente que no hemos ganado lo que queríamos, pero la obra funciona a las mil maravillas. Tenemos fuelle por lo menos hasta el otoño».

En papeles secundarios fueron también premiados el actor John Glover (!Love !Valour! Compassion!), la actriz Frances Sternhagen (The Heiress), George Hearn en su interpretación del mayordomo en Sunset Boulevard, y Gretha Boston, de Show Boat.

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