03 agosto 2012

Descubiertos yacimientos arqueológicos en Madrid

El asedio fue devastador. El terror se extendió por todo el poblado. Y huyeron. Ni siquiera les dio tiempo a recoger sus más preciadas pertenencias. En las casas, todas de adobe, las vigas empezaron a arder, provocando una lenta fosilización que ha permitido conservar piezas intactas: vasijas, espuelas y hasta canicas de juego... los yacimientos de Titulcia son, en palabras de José Polo, arqueólogo municipal de la localidad, «de una calidad excepcional». 
Situado en la fértil vega del Tajuña, al sur de la región, los carpetanos eligieron este enclave geoestratégico como asentamiento. «Las élites del poblado se dieron cuenta de inmediato del potencial agropecuario de esta zona», comenta Polo. 

Aunque también se han encontrado vestigios visigodos y romanos, los arqueólogos han focalizado todos sus esfuerzos en los restos carpetanos, del siglo IV a.C., y «los de mayor riqueza patrimonial», apunta la arqueóloga Carmen Valenciano. 
¿Por qué fue abandonado un poblado de unos 500 habitantes tan excepcional? Los arqueólogos barajan como hipótesis principal la de un asedio. ¿Aníbal? ¿Los romanos? ¿Otros pueblos íberos? ¿Quién atacó el asentamiento carpetano? «No lo sabemos con certeza, pero nuestro trabajo está centrado en relacionarlo con un hecho histórico conocido», asegura Polo. 
El ataque fue de tal magnitud que los carpetanos olvidaron un objeto único, clave para entender su cultura: una pátera o plato que servía como elemento ritual, conocido como la medusa de Titulcia. Bañado en plata, su peculiar nombre deviene de las formas que ornamentan su centro, similares a las del animal invertebrado. 

Se trata de un objeto único no sólo en la Comunidad de Madrid, sino en toda la Meseta. De origen helenístico, llegó a la península Ibérica a través del Mediterráneo. «Esto demuestra que los carpetanos, contrariamente a lo que se pensaba hasta ahora, ya mantenían una importante relación comercial a través de las vegas», apunta Valenciano. 
La pieza, expuesta actualmente en el Museo Arqueológico Regional de Alcalá de Henares, es la primera de su género que se descubre en las excavaciones de un yacimiento. «De ahí la importancia de este enclave», subraya Inmaculada Rus, arqueóloga de la Comunidad de Madrid. 

La pátera no es el único objeto peculiar hallado en el yacimiento. Junto a ella, a poco más de metro y medio, los investigadores descubrieron el esqueleto de un perro y su correspondiente cadena. «Se trata del guardián de la pátera», bromean los responsables de la excavación. También se ha descubierto prácticamente intacta una fíbula o broche que servía para adornar las vestimentas de la aristocracia. 
¿Cómo un pueblo como los carpetanos podía sufragar semejantes objetos? La clave reside en los excedentes agrícolas con los que comerciaban, su principal fuente de ingresos. Los silos descubiertos con grano fosilizado así lo demuestran. 

Para proteger estos tesoros, los carpetanos idearon todo un complejo sistema defensivo. Anillos concéntricos, fosos y terrenos aterrazados impedían que las cargas de caballería llegaran al poblado. Hasta que el asedio más temido llegó. Y el poblado quedó abandonado. Con riquezas. Con misterios milenarios aún sin resolver.

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