17 octubre 2011

Rudy ya ejerce de jefe

No lleva ni un mes de blanco y no es descartable que dentro de un mes ya ande lejos de Madrid. Todo dependerá de lo que dure el lockout en la NBA, que esta semana tendrá nuevas reuniones para intentar solucionarlo.

El caso es que, en apenas una semana, tres partidos oficiales, Rudy Fernández ya es el referente (19 puntos por partido, sólo falló dos de sus 17 lanzamientos de dos...). Adaptación a contrarreloj, otra prueba más de que el balear es una especie única, un privilegiado, un líder.

En la mañana de ayer firmó un partido antológico en Valladolid que le sirvió a su equipo, a unos días del arranque de la Euroliga, para sumar la segunda victoria de la temporada. Me he encontrado muy cómodo, aseguró.

Porque este nuevo Real Madrid de Pablo Laso viene demostrando en lo poco que se ha jugado (pretemporada, Supercopa y una semana de Liga) que posee tantos argumentos para la ilusión como agujeros negros para echarse a temblar. Claros y oscuros. Lo único meridiano es la categoría de Rudy, por encima del bien y del mal.

El de Pucela fue un choque significativo. Llegaba el Madrid de un intenso duelo el jueves en Bilbao, resuelto con derrota en la que ya se ha convertido en cancha maldita. Rival, el Blancos de Rueda, inferior pero guerrero. Con Tomic dominando la pintura y Rudy de jefe -por primera vez titular- intentó poner tierra de por medio desde la salida, pero no iba a ser tarea sencilla.

Por los méritos del equipo de Luis Casimiro y por los bajones del propio Madrid. Desde el verano estaba convencido Pablo Laso de que no había mejores bases que los suyos.

Confiaba en el paso adelante de Sergio Rodríguez en su segunda temporada en España tras su retorno de la NBA, y en el paso atrás de Llull, al que retrotraía a sus orígenes, al puesto de director donde se formó. Dos decisiones arriesgadas y criticadas, puesto que ni en la selección confiaban en el de Mahón como organizador.

Por el momento, se puede concluir que a Llull el puesto de base le sienta de maravilla. Más con el estilo agresivo y valiente que Laso quiere imponer en los suyos. Solidario, eficaz, un ciclón en las transiciones y formando una pareja que se entiende a las mil maravillas, conexión balear, con Rudy. Todo lo contrario que Sergio Rodríguez, completamente perdido, sin confianza, mal en defensa y en ataque.

Cuando Llull descansaba, el Madrid se descomponía. Y remontaba el Valladolid, que olía la debilidad. Así pasó tras los mejores momentos blancos, a la vuelta de vestuarios. Tras el parcial de 2-14, inaugurado por un precioso alley oop de espaldas de Rudy a pase de Llull, el choque pareció quedar sentenciado. Alargó su alegría el Madrid hasta el final de ese tercer acto (46-64), impecable, más cuando se unió un Mirotic también de dulce en este inicio de curso. Pero, de repente, otra vez la oscuridad, el apagón.

Descansando los titulares, el Blancos de Rueda se fue viniendo arriba poco a poco. Tanto es así que, tras dos triples de Diego García, se encendieron las alarmas (64-70, min. 36). Pero lo que pudo ser un final cruel para el Madrid, esta vez no lo fue. ¿Por qué? Sólo hay una respuesta: Rudy Fernández.

En esos tres minutos, el canterano de la Penya destapó sus esencias. De los 14 puntos que anotó el Madrid hasta el bocinazo final, 12 fueron suyos, para completar una actuación de escándalo (28 puntos, sin fallo en lanzamientos de dos, siete de siete). Por supuesto, MVP de la jornada, pues completó una valoración de 35. Una preciosa historia de amor, la de Rudy con el Madrid, cuyo final a corto plazo es turbio.

Sin más remedio. Si finalmente se soluciona el lockout, tocará hacer las maletas dirección Dallas y despedirse hasta, al menos, el verano próximo. Pero si se cancela toda la campaña de la NBA por la falta de acuerdo entre la patronal y los jugadores... eso supondrá el desembarco de más NBA's a la Liga Endesa y a toda Europa. Pero, sobre todo, la amenaza de la llegada de los hermanos Gasol al Barça. De momento, toca disfrutar sin pensar demasiado en el porvenir.

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