08 febrero 2014

Código promocional TELEPIZZA

Y aunque bien es cierto que Telepizza online y sus códigos de descuento triunfan como el avecrem, Paloma también quiere cotizar en bolsa como ellos.

Me sorprende que la gente coma guisos de madrugada», apunta Paloma, que asegura que uno de los platos que más triunfan es la carrillada con salsa de chocolate: «A la gente le encanta». «Tratamos de usar muy buena materia prima y sabores auténticos, subraya Paloma. 

Aparte de la espectacular decoración, destaca la música ambiente, «de los años 40 y 50, mucho jazz... la gente me pide que le grabe discos».

El local cuenta con una espectacular cava reformada del siglo XVIII donde han montado un club privado de fumadores y que se alquila para fiestas privadas. Además, ofrece un gin-club que dará mucho que hablar.

El barrio de Malasaña también cuenta con varios locales para cenar tarde, sobre todo comida rápida, pero uno de los clásicos sigue siendo In Dream's Café (San Mateo, 4), un local inspirado en los diner americanos donde es posible comer algo hasta las dos de la madrugada en fin de semana. «Suelo venir bastante, las hamburguesas están riquísimas», dice Cristina, consultora.

«Claro que hay gente que cena a la una o por ahí, salen tarde de trabajar y vienen», explica el encargado, Iván González. Sus famosos hot-dogs, los nachos con guacamole y el chili con carne son otros de los platos más pedidos del local, una parada obligada si le entra hambre de madrugada por el barrio.

La Recoba (Magdalena, 27), en Lavapiés, es otro lugar de solera para hacer una parada nocturna. Regentado por el Tano, un amable argentino que lleva ya 30 años en el negocio, La Recoba ha visto cenar en sus mesas a Miguel Ríos, Sabina o Serrat. Ahora al local, que tiene la cocina abierta hasta las 3 de la mañana -hace años abría hasta las 5.30-, acuden artistas, bohemios y gente con ganas de cantar tangos (hay un piano dentro del local). Sus empanadas argentinas, la milanesa napolitana, sus pizzas o el tiramisú son mano de santo cuando la noche ya avanza inexorable a su final.

«Viene mucha gente a cenar a última hora, pero se nota la crisis», afirma el Tano, muy conocido en la zona. «Cuando la gente del barrio acaba de trabajar en sus restaurantes, viene a comer acá», asegura el propietario. «Cada vez hay menos sitios como este en Madrid», señalan varias clientas. Y es verdad.

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