14 marzo 2012

Muerte del hombre con el corazón mecánico

Una letal «tormenta arrítmica» cardíaca causó la muerte anteayer de Eufemio García, el hombre de 56 años que llevó un corazón mecánico autónomo que le permitió tener una vida normal durante tres meses. El dispositivo no presentó ningún fallo. La muerte fue natural, como consecuencia de la patología coronaria e isquémica del paciente, que ya le había privado de un trasplante de corazón natural.

Así lo reveló la autopsia, según explicó ayer el jefe de la Unitat de Trasplantament Cardíac del Hospital de Bellvitge, el doctor Nicolás Manito, quien compareció ante los periodistas por segunda vez en tres días, tras presentar el lunes el éxito de la operación. El paciente murió al día siguiente de haberse sometido a la exposición mediática, algo que Manito calificó de «coincidencia», descartando que atender a la prensa afectase a su salud.

Según el cirujano, Eufemio vivió «muy bien durante los meses en que llevó la bomba» y fue él mismo quien se prestó voluntariamente a «expresar su alegría ante la sociedad». Aunque el paciente hubiera preferido un trasplante, al que todavía esperaba, aceptó el corazón artificial cuando su calidad de vida había descendido tanto que no podía dormir por las noches, que pasaba en una silla o incluso de pie.

No era la primera vez que el paciente sufría una concatenación de arritmias de elevada potencia, por lo que llevaba implantado un desfibrilador (aparato que envía descargas eléctricas para devolver la normalidad al corazón) que funcionaba correctamente.

El estudio del cadáver y de los aparatos implantados demuestra que Eufemio sufrió una evolución natural de sus arritmias que el desfibrilador no pudo controlar. «Murió por causas naturales secundarias a su enfermedad cardiológica», señaló Manito. «Ya tenía antecedentes: desde hacía tiempo sufría arritmias ventriculares de elevado potencial letal, por lo que el corazón se le ponía como una tormenta de muchísimas pulsaciones por minuto».

El doctor Manito aseguró que la muerte de Eufemio «no nos hará pensar que el corazón mecánico no es una buena salida; al contrario». Y añadió el cirujano: «Tenemos experiencia y seguiremos por este camino. Lo que hemos hecho es un avance de la cardiología, por lo que no debe verse como un fracaso. Es una vía alternativa a los donantes, que algún día se acabarán».

Por otra parte, el Govern aún no ha pagado los 100.000 euros de coste del dispositivo eléctrico instalado a Eufemio en Bellvitge, según denunció el propio grupo tecnológico Pálex.

03 marzo 2012

Exito mundial

En numerosas ocasiones, tras el fulminante fenómeno en que se convierte una determinada canción que no para de sonar por todas partes, se esconde un ejercicio de marketing que eclipsa cualquier brote de supuesto talento artístico. 

El caso de la ya inevitable Ai Se Eu Te Pego resulta paradigmático. Pongámonos en antecedentes: Es habitual ver imágenes de los futbolistas en sus desplazamientos con unos cascos de enorme calibre sobre sus oídos, por lo que se les presupone una cierta inquietud musical. Llega un buen día y por medio de un baile protagonizado por los madridistas Marcelo y Cristiano Ronaldo se desvela que lo que le gusta a estos muchachos es una canción de un estilo llamado sertanejo, cien por cien carioca titulada Ai Se Eu Te Pego e interpretada por un treintañero brasileño llamado Michel Teló. A partir de ahí la telomanía ya está servida y empieza a contagiarse como un virus. Otro futbolista, Neymar, graba un vídeo en los vestuarios del Santos Fútbol Club con la cancioncilla de marras y otros jugadores, en este caso argentinos, también se apropian del tema. 

Michel Teló cuenta con una dilatada carrera a sus espaldas en el panorama musical brasileño más mainstream. Ha formado parte de formaciones como Grupo Guri o Grupo Tradiçao. También hizo sus pinitos como jugador de fútbol en el Avaí FC y debe buena parte de su fama musical en su país a programas de televisión como Gran Hermano y telenovelas. 

En España el fenómeno Michel Teló también se ha contagiado, incluso con algunas polémicas curiosas como la de no permitir editar una versión en español de Ai Se Eu Te Pego, convertido en Ay si te tengo, al grupo sesentero Los Diablos, quienes aseguran tenerla grabada antes incluso que el propio Teló. 

Anoche Michel Teló se presentó en directo en el Palacio de Vistalegre, con photocall de celebridades locales incluido. Por allí fueron desfilando Mireia Canalda, Belinda Washington, Lara Dibildos, Tomás Mejías y Tania Llasera, entre otros, aunque la que se llevó todos los flashes fue Ana Obregón, que posó junto a su amigo el cantante Raúl Olivo. 
El recital, que convocó en torno a 8.000 incondicionales del intérprete carioca, comenzó pasados 30 minutos de las nueve, en medio de una gran expectación. Teló hizo su aparición acompañado por un grupo compuesto por teclados, guitarra, bajo, sección de acordeón, batería y percusión. Con pantalón negro, chaqueta azul marino y calzado deportivo rápidamente puso a bailar a todo el auditorio al ritmo de Ei, Psiu Beijo Me Liga y sobre todo de Vamos a Fazer a Festa, premonitoria del espíritu de todo el concierto y para la que el propio músico tocó el acordeón sin dejar de moverse en ningún momento. Todo muy de actividad recreativa de crucero. 

El grueso del repertorio se basó en Na balada, el último álbum del cantante, que ya en mangas de camisa amagó con algunas estrofas de su gran éxito, provocando enfervorecidos aullidos, aunque todavía hubo que esperar un rato hasta que llegó. 

Entre tanto hubo tiempo para versiones de Bruno Mars, Adele o ¡Pablo Alborán! y también un guiño al Real Madrid, cuando mostró la camiseta de Pepe. Aunque claro, el momento apoteósico llegó con Ai Se Eu Te Pego, que volvió a sonar en su versión inglesa, If I Catch You, para acabar. 

Así dejó el listón bien alto para Juan Magán, el artista de electro latino de Badalona, que cerró la noche con temas como Bailando por ahí.